Madres emprendedoras

DiY SolSoleteCrochet – Llavero Día del Padre

Hoy os quiero presentar a Maribel. Ella es mamá emprendedora y tiene un proyecto llamado “SolSoleteCrochet”, en el que hace cositas muy lindas tejidas a mano y con mucho amor para mamás y bebés. En su blog podéis encontrar desde collares de lactancia hasta “chupeteros” y cestitos para vuestra “Panera dels tresors”. En sus creaciones se palpa el cariño y la profesionalidad a partes iguales, así que si tenéis que hacer un regalo en breve, os recomiendo de corazón su artesanía. Estoy convencida de que os va a encantar.

Hoy nos trae una manualidad para regalar a estos papis que nos traen de cabeza. Así que, a parte de la corbata de rigor, puedes animarte y seguir los pasos de Maribel para regalar algo útil y original a la vez!

 


 

¿Se acerca el día del padre y no sabes qué regalar? Desde SolSoleteCrochet queremos presentaros un pequeño DIY que podemos hacer con nuestros peques.

Se trata de un llavero, muy sencillo de hacer. Seguro que algunas ya usasteis esta técnica haciendo pulseritas hace unos años, yo le llamaba scooby doo. ¿Os acordáis?

A continuación os pongo las fotos del paso a paso.

Materiales: Tijera, una anilla, una bolita de madera perforada, hilo/lana/trapillo o algún material similar y unos alicates (opcional).

 

 

 

Primero de todo, cogemos el hilo y lo cortamos de manera que nos queden 2 hebras de 60 cm cada una (aproximadamente).

Insertamos los hilos en el aro del llavero y hacemos un nudo, de esta forma nos quedaran cuatro hebras. Ponemos una bolita de madera a modo decoración donde, si queremos, ¡podemos poner el nombre del papi! Puedes personalizarla como quieras… En las siguientes fotos puedes ver cómo introducir la bolita:

 

 

 

Ahora ya podemos empezar a tejer nuestro llavero. Separamos los hilos y ponemos cada extremo formando un aro sobre el otro extremo, de manera que nos quedarán dos aros (usa el pulgar para aguantar un extremo y con el índice el otro extremo). Puedes verlo en las siguientes fotos:

 

 

Una vez lo tengamos así, pasamos la hebra que no tiene aro por uno de los aros y lo mismo con la otra, y tiramos de las cuatro hasta que quede bien apretadito.

 

Y ahora solo tenéis que ir tejiendo de la misma manera hasta darle la largura que queráis, hacer un nudo al final ¡y listo!

 

 

Espero que os haya gustado!

Para ver más cositas chulas como esta, no dejéis de visitar el blog de SolSoleteCrochet. ¡Os va a encantar!

¡Feliz día del Padre!

bebe prematuro·cumpleaños del cielo·duelo gestacional

Con los dedos de una mano

Hace tanto que no te escribo que no sé ni cómo empezar. Planeo durante meses escribirte la carta más bonita del mundo, pero llega tu día y soy incapaz de hacer nada que esté a tu altura. Y no, no soy capaz de plasmar con cuatro letras lo que siento por ti. Porque esto es inmenso Jael, porque no hay libro que pueda hablar de nosotros y describir mi amor por ti al detalle.

Ya son cinco años. Cinco, como los dedos de mi mano, con los que pude sujetarte durante unos días y con los que abrazaba a la perfección tu diminuto cuerpo. Y no pasa el tiempo en tu recuerdo. Tu olor sigue impregnado en mí, en lo más hondo de mí. Tu llanto amortizado por tu urna de cristal, tus manitas llenas de cables…Todo sigue en mí.

Hoy ya no me pregunto “Porqué a mí”; hoy no lamento tu muerte, no deambulo perdida por el camino del duelo. No, ya no duele tu partida como antes. Porque he aprendido, porque me has enseñado a vivir contigo en otra parte. A encontrarte en otras cosas, en otros gestos, en otros abrazos que deberían ser los tuyos, pero me dan otros. Porque sé que estás conmigo, jamás lo dudaría.

Pero te echo de menos, Jael. Todos y cada uno de mis días, y no creo que deje de hacerlo nunca. No hay un solo día en que no te piense, y no hay una sola noche en mi vida en la que no pida el deseo de volver a verte en un sueño.

Y te quiero. Te quiero con todo mi ser; te quiero de la manera más incondicional que jamás pude imaginar. Sin barreras, sin fronteras. Más allá de lo que cualquier madre terrenal pueda llegar siquiera a imaginar. Aunque no te vea, aunque no te pueda tocar ni abrazar, eso no importa. El amor no necesita de un cuerpo, mucho menos el amor de una madre.

Necesito decirte también que lo siento. Por si el aire te lleva mis palabras, por si puedes escucharme…lo siento. Porque no estuve a la altura, porque me faltaban fuerzas. Porque debí tomar otras decisiones y debí dedicarte más tiempo. Pero no podía. Aún no sé bien porqué, pero no podía. Te merecías más, mucho más, y no supe dártelo. Así de caprichosa es la vida, no sabes todo lo que podrías haber hecho hasta que pierdes la oportunidad. Me cuesta mucho esta parte, y no sé si algún día podré perdonarme. Aunque sé que tú si lo has hecho.

Te cuento, también, que lucho y trabajo cada día para que tu corta vida no haya sido en vano. Y procuro hacerte visible a los ojos de quienes no quieren o no pueden verte, porque exististe y existes, eso es innegable. Porque TÚ me convertiste en madre, fuiste tú. Aunque para muchos no cuente, fuiste tú.

Hoy cumples cinco años, y hoy sé que tu vida tuvo sentido. Viniste a enseñarnos todo esto, a dibujarnos nuevos caminos, a transformarnos la vida. A mostrarnos un amor diferente, pero inmenso e infinito.

Gracias Jael, gracias. Por haber luchado diecisiete días, por permitirnos conocerte, por esperarnos para poder despedirte. Gracias por todo lo aprendido, por las personas encontradas. Gracias por ser, por existir, simplemente.

Gracias por vivir.

Porque vives en mí, Jael, ahora lo sé. En mí, en papá, en tu hermano. En todos y cada uno de los que te recuerdan y te nombran. En nosotros seguirás vivo para siempre, por más años que pasen.

Feliz cumpleaños chiquito. Te queremos, hoy y siempre.

 

duelo gestacional y neonatal·stillbirth

Querido Marzo…

Querido y temido Marzo,

Has vuelto, de nuevo, inevitable y silencioso. Lentamente, tras el frío, tras el ajetreo que trae enero y el amor que se supone trae febrero. La antesala de la primavera, la puerta a otro renacer lleno de vida, de colores y olores nuevos. Tú, que empiezas a traer el calor, las terrazas, los paseos por el parque a las seis de la tarde. Tú, que traes los días más largos, los sueños más vivos, el olor a jazmín que tanto y tanto añoro. Tú, que sabes bien que para disfrutar de todo eso, hay que sobrevivirte, Marzo.

Y pensaba que este año no dolerías; pensaba que ya son cinco, que sólo eres un mes más, que nada puedes traer que pueda hacerme decaer. Pero dueles, y los días pesan, y el cuerpo recuerda. Y me encuentro con que estoy más cansada, más triste, más enfadada. Me noto menos paciente, con menos ganas, con menos risas. Con más sueño, como si pudiera dormir hasta Abril y así no tener que enfrentarme a ti. Con más dolor, dolor del físico. Aquí, sobre los hombros, cómo el peso de la culpa, otra vez; del miedo, otra vez; de los sueños que no se cumplieron y de los que tuve que deshacerme un día.

Los ojos que se nublan por el agua salada, el nudo en la garganta. Nudo de gritos, de palabras que se atragantan por no poder salir a la luz, por no querer soltarlas. Y no lloro, querido Marzo, y no grito…pero debería. Porque estás aquí, porque no eres un mes más.

Eres el mes más querido y más temido del año. Eres el mes que me vió convertirme en madre, y eres el mes que me vio perderlo todo. Todo. El que me vio despedirme de lo que más amaba sin querer despedirme, sin saber despedirme. El que me enseñó que nada se puede dar por hecho cuando de la vida se trata. Y contigo aprendí que somos frágiles, que no hay nada más importante en este mundo que lo que no se puede comprar; aprendí que la maternidad no siempre es un cuento de hadas, que no siempre tiene final feliz; aprendí que los hijos también mueren, y eso, querido Marzo…eso se tatua en el alma, se graba de tal manera que jamás se olvida. Y lo aprendí contigo, me lo trajiste tú.

Lo que más me preocupa es que te siento antes de que llegues, y me preparo, y lo asumo, y me digo una y otra vez que este año será distinto. Pero luego me doy cuenta de que apenas he escrito nada un mes atrás; que soy incapaz de acompañar a una madre en duelo tal y como se merece; que dónde en otra ocasión tendería mi mano sin dudarlo, en esta época del año soy incapaz, no puedo. No puedo, ni debo, porque me necesito a mí, entera para mí.

Que además, querido Marzo, sabes qué debes ponerme en el camino. Como que los temas de lactancia que toquen este mes sean prematuridad y duelo, por ejemplo. Para que lo enfrente o para que lo aparte…para que decida. Como que me traigas unas jornadas de duelo perinatal, dónde se hable de bebés que mueren, de familias que lloran, de entierros que no se producen… Para que me resuene, para que me sacuda, para que no desvíe mi atención con otras cosas.

Y te temo Marzo, porque cada vez que llegas es un año más sin él. Seguimos contando, seguimos sumando y seguimos adelante sin él. Sin su diminuta presencia, sin sus diminutas manos. Te temo, porque parece que cuánto más llegas tú, más debería haber aparecido el olvido. Como si pudieras borrar algo a tu paso, como si los hijos se olvidaran algún día.

Pero a pesar de todo, te espero querido Marzo. Te espero durante todo el año, para celebrar su vida, para ignorar su muerte; te espero para recordarlo y para nombrarlo como quizá no me permito el resto del año; te espero para hacer de su paso por el mundo una fiesta; te espero porque hay personas que con tu llegada me escriben, pronuncian su nombre, lo recuerdan y me lo hacen saber. Porque lo que se calla durante once meses parece que encuentra una salida, una excusa para aflorar y ver la luz. Así que también te espero, y también te quiero.

Y en este mes, que para mí sólo tiene diecisiete días desde hace un tiempo, me dispongo simplemente a dejarme llevar, a dejarme llorar…aunque cueste. Me prometo fluir con la corriente, sin más. Sin prisas, sin obligaciones, sin culpas, sin miedos. A disfrutar el viaje, a saborear el vuelo…y a esperar a Abril.

Gracias.

duelo·duelo gestacional·resiliencia

Resiliencia

“La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal.”

“La resiliencia es una adaptación positiva pese a la adversidad”

“Es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”

 

Cuando hablamos de resiliencia, nos referimos a la capacidad de una persona para superar una situación especialmente difícil, y a la vez la capacidad para salir fortalecido de ella. Podemos encontrar miles de definiciones de esta bella palabra, pero la resiliencia se aprende y se entiende viviéndola.

La primera vez que escuché este término fue en la formación de Acompañamiento al duelo de Noelia de Cor a Cor. En aquél momento no entendía su significado, pero hoy sé que ya formaba parte de mí. De mí y de muchas compañeras de camino.

¿Queréis saber lo que supone la resiliencia para mí?

 

 Imagen extraída de: http://javiermegias.com/blog/2012/04/emprendedores-resiliencia-cisnes-negros-e-inconsciencia/12685/
Imagen extraída de: http://javiermegias.com/blog

 

Para mí es respirar tranquila y en paz, vivir en paz, predicar esa paz. Cuidar esa paz.

Tener presente que los días pueden ser duros, pero que en todo color negro habrá siempre una nota de luz. Siempre.

Resiliencia es aceptar la vida tal y como viene. Y esto no es igual que resignarse, sino entender que “todo pasa por algo”. Si, aunque sea un tópico; aunque cuando te lo dicen en pleno duelo te dan ganas de desaparecer. Pero es la realidad, y esto se entiende por uno mismo y con el tiempo. Se trata de intentar jugar la mejor partida con las cartas que te tocan, creyendo y confiando en que aún podrás ganar. Seguir luchando porque lo que ha pasado, sea lo que sea, es parte de tu camino, de tu vida, y con ello te toca aprender vivir. Y aprenderás, claro que aprenderás.

Salir del pozo. Y si has logrado pedir ayuda para ello, tanto mejor. Pero no sólo salir, sino que cuando ya estés fuera, te sientas fuerte y orgullosa de lo logrado. Y mires a ese pozo con cariño por haberte dado la oportunidad de crecer.

Para mí, resiliencia es mirar a la muerte de mi hijo a la cara y decirle: “Ya no te odio”.

Es deshacer los nudos del dolor, y transformarlos poco a poco en amor, como dicen las sabias. En amor del bueno, del que traspasa fronteras entre lo físico y lo intangible, entre el cielo y la tierra. Pensar que la vida que tuviste en el vientre tuvo un gran significado y una gran tarea por cumplir. Es intentar que esa vida que se fue no haya sido en vano.

Resiliencia es como la hierba que brilla al sol tras una noche helada. La escarcha y el frío se sienten aún, pero se va deshaciendo, poco a poco, dejando un paisaje de una belleza indescriptible. Y es que esa hierba jamás sería tan bella sin ese hielo, sin ese invierno.

Como la flor que nace rompiendo el cemento de una vieja carretera…

Poder coger todo aquello por lo que tanto sufriste, meterlo con cariño en tu mochila, y volver a caminar. Y por el camino, poder acompañar a todas aquellas personas que hayan pasado por lo mismo y que requieran tu compañía. Dar la mano a su dolor sabiendo cómo es de profundo, porque lo has sentido en tu carne. Y así a la vez sentirte tú acompañada, siempre cobijada, siempre guiada.

Es mirar a las estrellas sintiéndote segura de que hay alguien que te cuida y que vela por tus sueños. Apreciar las mariposas blancas, las canciones que salen en la radio por casualidad y que hablan de ti. Sonreír con las señales, disfrutar los momentos de soledad entre recuerdos. Y llorar sin tapujos, porque resiliencia no significa olvido, sino mas bien lo contrario.

Resiliencia es, ante todo y especialmente, gratitud. Gratitud aunque hayas sufrido. Sentirte afortunada por lo vivido. Y aunque suene raro, aunque creáis que estoy loca, si pienso en como me siento hoy ante la muerte de mi hijo, esa es la palabra: agradecida. Por el aprendizaje, por el camino, por las personas que me he ido encontrando mientras transitaba por el duelo y por las que me sigo encontrando. Por mis “Annas”, por Vicky, por Adriana, por Cristina, por “mis chicas”… y por todas ésas mujeres valientes con las que tanto comparto. Por haberme dado la oportunidad de conocerme a mí misma, de saber cuál era mi propósito en la vida, por ayudarme a encontrarme. Agradecida porque me envió a su maravilloso hermano cuando más lo necesitábamos. Agradecida porque me siento una “elegida”, porque sé que el amor que yo siento no todas las madres serían capaces de entenderlo.

Resiliencia es pensar que sí puede haber algo peor que la muerte de un hijo. Sí, podría haber sido peor, mucho peor: podría no haber existido nunca, podria haberme perdido esos lindos ojitos y esos diecisiete días. Eso hubiera sido mucho peor…

Y es recibir tu vida con una fiesta de bienvenida día tras día, abrazarla tal y como venga. Representar nuestro papel de la mejor manera posible, y que cuando hagas balance puedas decir: “¡Lo logré!” “¡Soy una valiente!”. Pero sobretodo que puedas decir que mereció la pena.

Saborear esos ratitos buenos y, frente a los no tan buenos, tomar una actitud positiva y pensar que pronto pasará, porque todo pasa…si tú quieres. Que en peores guerras hemos luchado…

Y para ti ¿Qué es la resiliencia?

Un abrazo “resilientes”, a seguir viviendo…

Gracias

duelo·duelo gestacional·madresfera·mamá bloguera

Por qué quiero ser finalista en los premios Madresfera

Ya sabéis que hace poco más de un año empezaban mis aventuras con la escritura. Desde el día en que decidí hacer público el primer post, se convirtió en más que un hobby: se convirtió en un “minitrabajo”, algo a lo que debía dedicarle todo el tiempo y el amor que me fueran posibles. Y me puse a ello, unos meses más dedicada y otros menos. Ya sabéis, todo es cuestión de prioridades.

En la formación de doulas Mare Meva conocí a Carlos Escudero (Un Papá como Darth Vader). Yo aún no había empezado pero la idea del blog me rondaba la mente desde hacía muchísimo tiempo. Y lo escuchaba hablar sobre los premios Madresfera, sobre que estaba nominado a ellos y que iba a asistir a la gala de entrega de premios. Me dije y le dije: “Jo, que chulo”. Así, súper elocuente. Y pensé que tenía que ser algo muy potente que te valoraran el esfuerzo, el talento (porque la verdad es que él lo tiene) y que hagan un evento tan mágico para que los blogueros puedan encontrarse y compartir experiencias. Y si llegas a ganar ya….

Hoy estoy aquí, un año después, nominada a esos mismos premios. Emocionante e inquietante darte cuenta de cómo un simple encuentro puede motivar tanto. Cómo en un año puedes estar en situaciones y lugares que te hayas atrevido a soñar.

Mucha gente a la que le he pedido el voto (lo siento, he de hacer campaña) me pregunta que “para qué”, que “qué gano si gano”. Qué decirles, además de que no todos los premios importantes son tangibles y metálicos…

 

porqquieroserfinalista2

 

Soy realista y ganar es muy difícil. Tengo cientos de compañeros que llevan más tiempo que yo, que se lo han currado mucho y que ya cuentan con muchos más seguidores. Soy consciente, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Y quiero ser finalista. ¿Por qué?

  • Porque creo que lo merezco. Porque el blog es una parte muy importante de mi vida, le dedico tiempo, esfuerzo y cariño. Me paso la jornada laboral pensando en sobre qué podría escribir esta vez, qué podría ser más interesante para vosotros y qué os gustaría encontrar en un blog de maternidad y duelo gestacional. Y después, horas de escribir, crear o buscar imágenes, compartir, contestar comentarios. No es “un ratito” tener y mantener un blog, hay mucho trabajo detrás de cada post. Y como todos los políticos, prometo trabajar mucho más en el mío de ahora en adelante 😉
  • Porque quiero seguir escribiendo, y nada mejor que un poco de aliento para recibir el empujón que a veces hace falta. Sobretodo cuando el peso del día a día te dice “hasta aquí”, y te preguntas para qué estás compartiendo media vida en la mayor ventana del mundo. Todos necesitamos de vez en cuando que nos hagan saber que merece la pena. Aunque realmente, no me puedo quejar, porque casi a diario recibo mensajes de ánimo que me empujan a seguir adelante.
  • Por la temática de mi blog. No hay muchos blogs que hablen sobre duelo gestacional y neonatal. De hecho, en Madresfera aún no tienen esa categoría (y digo aún porque intentaré que la tengamos). Sé de buena tinta que es muy reconfortante encontrar escritos, testimonios, artículos, etc., sobre la pérdida de un hijo, y eso es lo que pretendo en parte con el blog. Dar a conocer esta maternidad que queda lejos de ser de cuento, dar visibilidad a los padres de brazos vacíos y a los hijos de las estrellas. Es una gran oportunidad para llevar más lejos muchos nombres que quedaron encerrados en muchas gargantas, y la verdad es que el principal motivo por el que deberíais votar este blog sería ese: porque la temática es diferente e importante y el sentimiento puesto en él también.
  • Porque soy autodidacta. No tengo estudios relacionados con esto. Nadie me ha enseñado a escribir, ni a crear un blog, ni un logo. Que no seran perfectos, pero son absolutamente míos (bueno, tengo consejo de marujas expertas vía WhatsApp). Aprendiendo, buscando información y dedicándole horas. Podría mejorar, por supuesto, y eso me lo dará el tiempo. ¡Pensar que sólo llevo un año! Y por eso, porque sólo llevo un año como mamá bloguera, y tengo un blog chiquitín pero especial, quiero ser finalista.
  • Porque me hace una ilusión tremenda. Y creo que este punto no necesita explicación, ¿no?
  • Y porque quiero seguir creciendo y seguir aprendiendo. Al final, el objetivo siempre fue ese. Crecer en todos los sentidos, no sólo en likes y seguidores, sino a nivel personal. Crecer con vosotros, aprender de y con vosotros.

Pero sobretodo, sobretodo, me gustaría llegar a ser finalista por vosotros, por los que me leéis cada semana y mandáis vuestros mensajes de apoyo, porque sin vosotros ni siquiera estaría nominada.

Así que si este post os ha convencido y creéis que merezco estar entre los más votados, sólo tienes que ayudarme una vez más y votar. ¿Cómo?

En la parte superior derecha verás un Widget como este:

premios-madresfera

 

 

 

 

 

 

 

Debes hacer click en el, entrar en la categoría “Personal” y ahí buscar “El pijama de Gary”. Una vez hayas votado te pedirá que confirmes el e-mail. ¡Este paso es muy importante! Sin la confirmación no se contabilizará tu voto.

Una vez hayas terminado el proceso, en tu pantalla aparecerá un mensaje de confirmación. Y ya está, habrás votado. Recuerda que puedes votar hasta cinco blogs por categoría y que sólo puedes dar un voto a cada blog. Gracias por ayudarme a hacerlo posible.

Y si ya has votado y quieres ayudarme más, ¡vamos a difundir! ¿Cómo?

Puedes ayudarme compartiendo este post con todas las personas que creas que pueden estar interesadas.

También puedes seguirme en la página de Facebook (https://www.facebook.com/elpijamadegary/) y dar like y compartir las publicaciones que vaya subiendo, para que pueda llegar al máximo de gente posible y ellos también puedan votar.

Millones de gracias por haberme nominado, y millones de gracias a todos los que estáis votando, porque aunque no llegue a ser finalista, el premio ya está siendo muy grande.

Un abrazo enorme.