Sin categoría

Navidad sin mí

Estamos, un año más, en esas fechas en las que todo es amor, paz, solidaridad, ilusión… 
Para mí, ni de lejos. Para mí son unas fechas tristes y vacías desde hace bastantes años. Quizá se debe a que hace bastantes años que mi familia no la celebra unida, como las familias de los dulzones anuncios de turrón; quizá porque hace bastantes años empiezan a faltar figuras importantes en mi mesa de nochebuena: esa abuela que se marchó demasiado joven, ese abuelo que me desmontaba el belén y hacía a los camellos darse media vuelta sin haber dejado regalos, o ese otro abuelo que sabía muy bien que a mí lo que realmente me gustaba eran los camiones y los soldaditos. 

Pero es que ahora aún hay más. Es que ahora también falta ÉL. 
Recuerdo apenas la primera Navidad sin él, en pleno duelo. A veces la mente enturbia los recuerdos que es mejor no conservar, como una niebla espesa, dejándote solamente entrever fragmentos de la película de tu vida. En esa Navidad todos teníamos en mente tener entre nosotros a un niño rubio de ojos claros con nueve meses de vida. Pensábamos en como haríamos para ir de una casa a otra, con el frío. Quizá deberíamos quedarnos en casa porque los niños prematuros son más frágiles y se podría poner enfermo a la mínima brisa. Soñábamos con los regalos que le haríamos, con las preciosas fotos que semanas después colgarían de nuestras paredes. Imaginábamos la ropa que llevaría en fin de año, ¿corbata o pajarita?. Y todo aquello se quedó en nada. En miradas al cielo con la última campanada y mares de lágrimas cuando conseguía alejarme de la maraña de familiares. Esperando en vano que alguien pronuncie su nombre, que estaba en todas las gargantas pero no salía a la luz; Escuchando deseos de “Que este año sea lo que tú quieras que sea”, porque lo merecía después de todo.

Y después vino la segunda, con un arcoíris en mi vientre, dando la feliz noticia a los pocos familiares que aún no lo sabían. Sintiendo que podía, que esta vez si tenía un motivo para ilusionarme con las fiestas del consumismo universal. Y la tercera, en la que ya teníamos a Gary con nosotros, con sus mofletes regordetes y su pijama de papá Noel. Una Navidad en la que todos querían disfrutar de él y en la que todos pensaban que ya teníamos nuestra recompensa con nosotros.

El tiempo sigue corriendo y vamos a por la cuarta. Miro a mi hijo y sé que él merece la misma ilusión que cualquier niño en estas fechas, y en mi casa hay un árbol y decoración por todas partes. Por él lo que sea. 
Pero mi alma sigue medio vacía. No medio llena. Este año tendríamos a un niño de cuatro años, rubio y con ojos claros, corriendo por el comedor con sus primos; tendríamos recitales de villancicos en el cole, dibujos de Navidad; tendríamos unos ojitos brillando emocionados al vera los Reyes Magos en sus carrozas por las calles.  Sé que diréis que lo tengo, y sé que tengo más de lo que mucha gente puede desear, pero me sigue faltando él. Me siguen faltando regalos en el árbol. Falta una silla a mi lado y faltará siempre.

Y así seguimos adelante estos días, forzando sonrisas cuando quieres escapar a llorar; deseando que alguien lo nombre en un brindis, o tener el valor de hacerlo tú sin que te importen las muecas extrañas de dolor e incomodidad; fingiendo que realmente quieres ir a todos esos sitios a los que tienes que ir porque toca. Y así, cuando llegue el 7 de enero desmontar el dichoso árbol y prepararme para mi cuarto marzo.

Jael se hace mayor con cada Navidad y parece que no debiera doler tanto, pero duele, duele mucho aún. Y sé que pasará el tiempo y seguirá doliendo de la misma forma. Y este año volveré a mirar al cielo con la última campanada y le volveré a dedicar mi brindis silencioso. Este y todos los años de mi vida.

Feliz año a todos y que en el 2016 se cumplan todos vuestros sueños.

3 comentarios sobre “Navidad sin mí

  1. Mi niña ya sabes que siempre vamos a estar unidas por 3 partes, porque te quiero con locura, porque nuestros hijos pekeñajos se conocen desde q están en la barriga y porque nuestros ángeles allí en el cielo siempre van a señalarnos cómo las mamas más fuertes, las más valientes y quien sino los vamos a tener siempre presentes, pase el tiempo que pase, mi bebe ya tiene 5 añitos que ya no es tan bebé, pero como ya sabes para una madre un hijo será bebé hasta q a una le plazca, y podre tener los hijos q sean q a para el tiempre será mi hijo mayor. Te quiero mi flaka.

    Me gusta

  2. Hola Sonia soy el david y la Eri y quiero que sepas que te entiendo que te quiero y que yo también me acuerdo de él siempre que me mira mi muñeca estará conmigo y nunca jamás me olvidaré de él te quiero eres una madre fantástica y una persona excelente tu cuñado David

    Me gusta

  3. Hola Sonia soy el david y la Eri y quiero que sepas que te entiendo que te quiero y que yo también me acuerdo de él siempre que me mira mi muñeca estará conmigo y nunca jamás me olvidaré de él te quiero eres una madre fantástica y una persona excelente tu cuñado David

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s