dolor·duelo gestacional·soltar

COMO DUELE QUE NO DUELAS

Al menos no de la misma forma, no con la misma intensidad. Saber que el tiempo fluye sin pausa y que el sabor más amargo va desapareciendo poco a poco, a sorbos.

Que la vida ha seguido sin ti. No se apagó el Sol. La gente, el tráfico, el ruido…todo siguió adelante, sin percibir siquiera que tú ya no estabas.
Que yo también seguí sin ti, a pesar de todo. A pesar de ti. No me fui contigo, como pensé cien veces que haría, y sigo en pie. Sí, hace falta valor para quedarse.
Como duele volver a reír. Volver a viajar, volver a soñar. Duele, porque parece que te falto, que mi lealtad se queda en nada. Y que parece que sólo me duelas a mí, aunque sé que no es cierto. Pero a los ojos ajenos ya no eres hijo, ni nieto, ni sobrino. Que han cambiado tu nombre por el de “aquello que pasó”.
Como duele esta distancia con tu muerte, que me cambia la perspectiva. Porque hay días que no recuerdo tu cara, ni tu olor, ni el calor de tu piel con mi piel, ni el sillón azul. Porque incluso hay días que no te lloro.
Como me duele que no me duelas igual.
Aunque hay cosas que aún duelen. Las cosas que no te dije, los abrazos que no te di. La ropa que no llegué a comprar, como una fatal premonición. Las lágrimas que malgasté mientras sí estabas, las horas que no pude estar yo.
Y dejar de verte perfecto, casi endiosado, también duele. Pensar que tuviste algo de responsabilidad en tu partida. Y que tu cuerpo era lo que es el cuerpo de un bebé con prisa por nacer: extremadamente frágil. Es ahora cuando empiezo a comprender que te mecías en un hilo muy fino entre la vida y la muerte. 
Como duele pensar que ya no daría CUALQUIER COSA por abrazarte de nuevo, por verte en un sueño. Ya no, porque empiezo a aceptar el fatídico “así tenía que ser”. Daría mucho de lo que tengo, pero ahora hay otras muchas cosas que no cambiaría. 
Y aunque suene extraño, me duele deshacerme del dolor. Recordarte con mimo y con una sonrisa en la cara. Con un infinito amor y una infinita gratitud por el tiempo que me regalaste.
Será que empiezo a soltar. 
Será que mi mariposa blanca empieza a ser libre. A volar alto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s