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Mi hijo está mimado

“Este niño está muy mimado”. No sé la cantidad de veces que he tenido que escuchar ese juicio por parte de familiares, de amigos, de simples conocidos. Mimado.
Mimado porque tiene dos años, y a veces, llora sin motivo aparente. Aunque si te paras a pensar un poco, verás que si hay un motivo. Porque monta unas rabietas y unos espectáculos monumentales, que no es otra cosa que su manera de mostrarnos su enfado y su frustración ante algo que ya no puede controlar. Porque no se le puede hablar hasta que desayuna (esto me recuerda a varias personas, entre ellas yo).
Mimado porque llora cuando me voy a trabajar, y os aseguro que llora súper poco. Como si no fuese duro ver marcharse por la puerta a una de las personas que más quieres sin ser consciente de cuándo va a regresar.
Mimado porque, tras horas sin verme, lo único que quiere es que me siente a su lado, que juegue con él o que le haga cosquillas. Y si no, se enfada.Yo también me enfadaría si estuviera en su lugar.
O porque aún hay noches que dormimos juntos, los tres. Y la mayoría de las veces no es él, somos nosotros los que lo metemos en la cama porque nos encanta abrazarlo y sentirlo cerquita cuando duerme y nos deja darle besos sin quejarse.
Mimado porque, tanto su padre como yo, lo único que queremos en el mundo es estar con él. Y si para eso tenemos que renunciar a cenas, cines, fiestas, salidas y vacaciones en pareja…pues lo hacemos. Ya tendremos tiempo. Porque no lo dejamos con los yayos a la primera de cambio, porque hacemos todos los planes teniendo en cuenta que somos padres.
Mimado porque solamente pensamos en él y en su bienestar. En su tranquilidad, en su salud, en su diversión. Porque hemos podido y hemos decidido que durante su primer año de vida lo mejor es estar con mamá, y ya saldremos como se pueda.

Porque, desde que nació, nuestro mundo gira entorno a él y su cabecita loca.
Porque lo llevo en brazos. Porque se queja si lo agobian. Porque no quiere dar besos a según que personas. Porque llora si se cae. Porque pide polos y chocolate y dibujos de coches. Porque nunca, nunca pero nunca quiere ponerse el pijama.
Porque tiene dos años. Y un niño de dos años, hace esas cosas. Pero para los que aún no han tenido la bendición de sentirse padres, o para los que no saben nada de crianza respetuosa y con apego…esto es un niño mimado.
Y lo dicen de forma negativa, como si estar mimado fuese algo malo o perjudicial para él.

Sí, yo mimo a mi hijo. Me encanta mimarlo, abrazarlo, darle todo el amor que puedo. Me encanta dormir con él. Lo mimo y os digo más: me encargo de rodearme de personas que lo mimen.
Lo que no significa que si quiere pintarme las paredes, pueda hacerlo. O que le de todos los polos que me pida. Eso es otra cosa. Los límites no estan reñidos con los mimos.

Un niño de dos años necesita eso. Amor, abrazos, juego, atención y, sobretodo, respeto. El mismo respeto que mereces y exiges tú. A veces escucho al típico que aún no es padre ni tiene pensamiento de serlo por el momento, diciendo que él tendría “mano dura”. Gritarle a un niño es faltarle al respeto, aunque a veces se nos escape alguna voz (siempre podemos pedir perdón también). Sacarlo del parque sin previo aviso, casi a rastras, es faltarle al respeto también.

Yo prefiero hacerlo a mi manera. Prefiero prestarle atención. Le explico el porqué de las cosas e intento respetar su espacio. Y si me monta la pataleta, intento consolarle. Intento entender el porqué de la rabieta y no me limito a pensar que me quiere tomar el pelo. Si está cansado, si está aburrido…si está harto de escucharme, que también.
Y no soy perfecta, también grito a veces, y me enfado. Hasta pataleo algunas veces, como él.

Como en todo, una no sabe hasta que punto lo está haciendo bien o está metiendo la pata hasta el fondo, el tiempo me lo dirá. Pero de lo que estoy segura es de que Gary hasta el momento es un niño tremendamente feliz y eso es lo que me importa. Y todo gracias a los mimos en cantidades industriales.
No puedo evitar que los demás opinen, pero está en mi mano el tomármelo en serio. Lo que sí les puedo decir es que eso de la mano dura está ya bastante pasado de moda.


Mi hijo está mimado, ¿y el tuyo?

2 comentarios sobre “Mi hijo está mimado

  1. Me encanta! Mi vida ahora funciona totalmente al rededor de mi hij, tampoco quiero dejarla para salir de fiesta, ir de vacaciones o al cine… hasta el moño de oír ke la niña extraña o que tiene mamimitis…mi hija tamtambien está mimada!!
    Y??
    Gracias por estos post! Elia y yo te amamos!!

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  2. Mis hijos han estado mimados los dos, y debo decir que es lo mejor que he podido hacer. Porque me nacía hacerlo asi y estoy muy orgullosa de cómo están creciendo. Seguros, con confianza en ellos mismos y en nosotros, repetuosos y felices! Tu prima Maribel.

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