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Día Mundial del Prematuro

Ayer, día 17 de noviembre, se celebraba el día mundial del prematuro. Quería haber hecho mil cosas, escribir algo precioso para la ocasión. Pero no hice nada. A veces las cosas salen cuando salen, cuando quieren salir. A veces hay palabras que se quedan en la garganta, en la punta de los dedos en este caso. Me queda mucho trabajo personal por hacer supongo.

El caso es que necesito escribir algo en honor a todos esos bebés que llegaron demasiado pronto, y en honor a esas familias luchadoras que no supieron rendirse.

Un bebé prematuro es aquél que nace antes de la semana 37 de gestación, denominándose prematuro extremo el que lo hace antes de la semana 29. Es un asunto grave el de dar a luz antes de tiempo. Es un asunto poco tratado, poco informado. Hay bebés que nacen tan y tan pronto, que no pueden ser siquiera reanimados porque su vida sería “inviable”. Que duro y que difícil, saber que tu bebé ha nacido vivo, pero no podrá quedarse porque es demasiado pequeño.

La vida en la unidad de neonatos es todo un reto. Recuerdo cuando nació Jael, que el comentario de rigor era “Bueno, unos meses en la incubadora y ya está”. Y ya está. No, no está.

Estás puérpera, con una cicatriz que te atraviesa el abdomen y el alma, y no puedes descansar. Apenas puedes dormir, apenas puedes llorar. Tu vida se basa en viajes arriba y abajo con una nevera llena de botes que contienen leche (a veces demasiado poca), en peleas con el sacaleches…y en echar de menos. Echar de menos tu embarazo, ése que ha terminado mucho antes de lo que pensabas; pero sobretodo echar de menos a tu hijo, el que cada noche se queda solo en el hospital mientras tú debes volver a casa.

Y él o ella. Ese ser que has albergado en tu vientre y ahora se debate entre la vida y la muerte en una urna de cristal. Lleno de cables, de tubos, de agujas. Soportando dolores infernales que la mitad de los adultos no seríamos capaces de soportar. Envuelto en lágrimas. Rodeado de aparatos que apenas dejan entrever su preciosa carita. Un bebé de gramos, que a duras penas supera el tamaño de tu mano. Y cuidado por personas que no son los suyos. Con suerte, acomodado en el pecho de papá o mamá unos ratitos al día.

No es fácil ni sencillo pensar que cada día es un reto, escuchar de los médicos tan sólo la palabra “estable” cuando necesitas escuchar un “está bien”. Ver como le hacen miles de pruebas que no entiendes; terminar por conocer cada uno de los parámetros que indican las máquinas a las que está conectado. Y un día más, y otro, y otro… Y que sean los suficientes para poder llevarlo a casa, porque a veces la historia no tiene final feliz. Yo lo sé bien.

Por eso, este post va un poquito dedicado a todos los prematuros que conozco y a sus familias, porque dudo mucho que existan guerreros más valientes.

Se lo dedico a Jan que naciendo murió. Que muriendo nació. Y a su madre Anna, que me ha enseñado tanto y que me ha concedido la suerte de tenerla en mi camino. Un madre que ahora dona la leche de su arco iris para que algún bebé prematuro afortunado pueda disfrutarla y recibir el amor que desprende en cada gota.

También a Biel, que solamente fue prematuro por días pero traía su destino ya grabado a fuego, y tuvo que marcharse a las 12 horas de nacer. Y a su mamá, Cristina, que lucha por sus sueños incansable por más piedras que encuentre, y que me ha permitido el honor de acompañarla en cada paso.

A Eric Gran, que fue el primero que se grabó a fuego en mí y que nació tan chiquitín que también tuvo que marcharse. Y como no, a su madre Adriana, que pelea por mantener su nombre en el lugar que debe ocupar.

A Nahual, que si se quedó y que hoy es un arco iris precioso que irradia bondad y amor. A su mamá Anna, una gran Maestra, una gran Madre, una gran Mujer. Una persona que no deja de aprender para nosotras, para el resto de mujeres, y cuyas palaras siempre son aliento.

A Roc, que tuvo que nacer demasiado pronto para salvar la vida de su mamá. Y a su mamá Sonia, que está empezando a andar por este camino sin su hijo, pero que apuesto a que conseguirá salir de él renovada y con más luz.

A Roger, que compartió tanto y tanto con Jael sin saberlo, y que consiguió luchar para quedarse. Y a sus papás María y Álex, cuyo recuerdo siempre tendré presente.

A Miriam. Si, a ti. Mi mejor amiga. Una gran mujer que nació prematura hace 29 años y lo logró, y que a día de hoy es de las personas más importantes de mi vida. Una hembra valiente, amorosa, capaz y con un corazón tan grande como la distancia que nos separa o más. Gracias por quedarte comadre.

Se lo quiero dedicar a los equipos de enfermeros y médicos que hacen posible que la mayoría de bebés prematuros sobrevivan, porque ellos también luchan incansables como los mejores héroes. Ellos, cuya máxima prioridad es que nuestros hijos sumen días y gramos. A Julia.

A las asociaciones creadas para los padres de prematuros, eso que tanta falta hacía para sentirnos acompañados en los momentos en que estamos perdidos. Ojalá os hubiera conocido antes. Y a las personas que luchan para que no haya horarios de visita, porque lo que más necesita un bebé prematuro es el calor de un pecho conocido.

Y por supuesto, a Jael. A mi príncipe guerrero. Al primer gran amor de mi vida. Mi bebé, que con tan sólo 870 gramos, luchó para quedarse el tiempo suficiente como para enseñarme todos los aspectos de la maternidad. Ésos que no te explican en las clases preparto; ésos que durante el embarazo puedes encontrar por casualidad pero de los que ni siquiera te atreves a leer los subtítulos. Mi pequeño gran Maestro. Gracias por tus 26 semanas, por tus 17 días. Gracias por tu eternidad en mí.

Quizá esto no es lo que tenía en mente en un principio, pero es lo que puedo ofrecer ahora mismo. Ojalá con el tiempo pueda hacer algo más, participar de manera activa, acompañar a esas familias que viven entre batas azules y jabones antisépticos. Algo haremos, estoy segura.

Y para terminar, quiero hacer algo que no había hecho nunca antes. Quiero presentaros al protagonista de todo esto, al medio motor tanto del blog, como de mi aprendizaje…como de mi vida entera. Os presento a mi hijo Jael. Sí, mi hijo, para siempre.

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Gracias por tanto.

 

Y ahora, si quieres seguir leyendo:

Bienvenidos a la UCIN

http://clubdemamas.es/prematuridad-y-lactancia

6 comentarios sobre “Día Mundial del Prematuro

  1. Llore tanto con tus palabras me sentí tan identificad con cada una de ellas… pase 22 dias en neo con mi segunda nena antonela prematura de 32 semanas que hoy tiene 9 años y pase 65 dias con mi amado leonel mi tercer hijo prematuro de 27 semanas que luego de luchar contra todo inmadurez pulmonar civ cardiaco retinopatia infeccion intrahospitalaria a sus 67 dias cuando le dieron el alta a los 3 dias de estar en casa ese fatidico 10/10/2015 se me durmio para siempre en mis brazos. Ser mama de un prematuro te cambia la vida te hace amarlos aun mas si eso es posible te hace entender que realmente dar a luz un hijo es un milagro. y esa es la gran leccion…. Muchas mujeres y hombres no pueden verlo…

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  2. Hola Sonia,
    No sé como he llegado a este post… pero me ha parecido un texto precioso. Has conseguido acercar a mí (y espero que a muchas personas más) este mundo tan desconocido como es el de los bebés prematuros y bebés arcoiris.
    Un abrazo fuerte!!

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