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Afrontar la Navidad en duelo

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Navidad…

Ya está, llegó. Mañana será la primera noche de estas fiestas en las que la familia se reúne. En ocasiones las celebraciones son más íntimas; en otras, el número de familiares es tan grande que obliga a llevar sillas de casa en casa. Y en otras, sobran sillas y falta alguien.

Como ya sabéis, en mi mesa siempre habrá una silla vacía. En la mía y en la de muchos papás que han perdido uno o varios hijos. Y estas fiestas son una especie de “retroceso”, unos días en los que el cuerpo vuelve a doler, a notar el cansancio. Unas fechas en las que todo te recuerda a ese bebé que ya no está: las compras, las reuniones, las luces, los Reyes Magos. Todo lo que te gustaría estar viviendo con tu hijo está sucediendo sin él.

Quizá hayan pasado algunos años desde su pérdida y puedes sobrellevar estos días; quizá hayas vuelto a tener un hijo, otro hijo, y haces el esfuerzo de mantener la ilusión y aparentar alegría. Pero el caso es que, la ausencia de un hijo en estas fechas puede hacerse, si cabe, un poco más presente, y aflorar sentimientos que parecían estar “superados”.

Mi propuesta de hoy es dejaros aquí algunos consejos para afrontar estas navidades con un poco más de serenidad y consciencia, entendiendo que la ausencia es muy grande, pero que no podemos taparnos la cabeza con la manta y esperar a que pase el chaparrón. Corrijo: si podemos, claro que podemos. Pero algún día habrá que afrontar la Navidad sin él o ella. Nos lo debemos a nosotros mismos.

 

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  1. RESPETAR LAS EMOCIONES. Las tuyas en primer lugar. Es posible que estés a ratos enfadada, a ratos triste y, sin embargo, estar serena en otras ocasiones. Todo está bien, todo. Dales un lugar a cada una de estas emociones, permítete sentir lo que sientes y olvida los “tendría que…” Cada sentimiento, cada emoción tiene su papel, simplemente escúchate y déjalos fluir. Por otra parte, lo ideal sería también intentar respetar las emociones del resto de la familia. Los más cercanos a ti, también han perdido a un ser querido: un nieto, un sobrino. Si es cierto que en la mayoría de ocasiones estos familiares van a intentar seguir con las celebraciones como si nada, pero aunque la forma sea torpe, lo hacen en parte por ti. Es normal que quieran que asistas a todas las cenas y reuniones, te quieren. Y si ha pasado el tiempo, puede ser que no comprendan de tu enfado o de tu dolor ahora  mismo, y también pueden sentir enfado por ello. Bien, quizá la clave esté en expresar lo que sentimos y pedir y ofrecer respeto y comprensión. Explicarles que por más años que pasen, la silla vacía sigue doliendo estos días. 😉
  2. PLANIFICACIÓN. Si son las primeras Navidades sin tu bebé, planificar las comidas, los encuentros y las compras puede ser una auténtica odisea. Una buena idea es hacer una “meriendilla” (como se dice en mi familia) unas semanas antes con tus familiares para organizar las reuniones, y pedirles ayuda si la necesitas. Es normal que no tengas ganas de organizar nada, pero este año puede hacerse en otra casa, o pueden ayudarte con la cocina y los preparativos. Todo dependerá de lo que tú quieras hacer. Una vez más, tendrás que escucharte y respetarte y actuar en función de ello. No temas pedir ayuda, seguro que la mayoría de tus familiares te brindarán toda la que necesites.
  3. REBAJAR EL NIVEL DE ESTRÉS EN LOS DÍAS PREVIOS. No se el resto de los mortales, pero desde el día 1 de diciembre hasta el 7 de enero yo estoy en un estado de agobio constante. Eso, además de no ser saludable, implica que lleguemos al día 24 con mayor nivel de ansiedad, de cansancio y de estrés, y por lo tanto, se intensifiquen todas las emociones. Podemos buscar un ratito las semanas previas a las fiestas para regalarnos momentos de calma y de autocuidados. Por ejemplo: conexión con la naturaleza (paseos por el bosque, la playa), meditación o yoga, un masaje, un baño relajante, momentos a solas, etc. Seguro que encuentras la manera de aliviar un poco el estrés para poder enfrentarte a estos días con un poco más de paz interior y serenidad.
  4. RITUALES. Aunque en nuestra sociedad no estamos muy acostumbrados a este tipo de manifestaciones, realizar un ritual por un ser querido que no está hace que lo sientas más cerca y que, de alguna manera, lo puedas integrar en esa reunión familiar. Ya sabemos que cuando es un bebé el que ha fallecido, estas muestras se hacen casi de manera clandestina, porque la familia niega el dolor y muchas veces no quieren ni oír hablar del tema. Bien, pues déjame decirte que tienes derecho a recordarle también en Navidad y tienes derecho a hacer un ritual en su memoria. Y a quien no le guste… ¿Qué tipo de ritual? Pues el que tú quieras, el que tú sientas. Puedes encender una vela en la mesa, escribirle y leer una carta, poner una figura representativa en el árbol, dedicarle un brindis… Todo lo que se te ocurra estará bien, será tu ritual y todo vale. Hace un tiempo leí de una mamá que ella cada año compra un juguete adecuado a la edad que tendría su hijo. Piensa en algo que le gustaría a un niño de esa edad, va a comprarlo y lo lleva a alguna asociación para niños necesitados. Por ejemplo, el otro día en Abacus habían varios voluntarios de la Cruz Roja haciendo recogida de juguetes. A mi me parece un acto precioso y, además de ayudar a quienes lo necesitan, puede servir para hacer algo en honor a tu bebé.
  5. TÓMATE UN RESPIRO. Si durante la comida te sientes agobiada, no dudes en salir un poco a tomar el aire (si tienes perro es la excusa perfecta). Aléjate unos minutos del bullicio y llora si lo necesitas, descansa un poco en otra habitación o simplemente vete a la calle a dar un paseo. Puedes pedirle a algún familiar que te acompañe y así compartir un poco tu dolor, además te servirá para que comprendan un poco más. Sal, toma aire y recarga fuerzas.
  6. CUIDA TU ALIMENTACIÓN. Ya, es Navidad y es muy complicado comer sano. Pero el resto de los días sería buena opción cuidar un poco más el aporte de vitaminas, reducir la comida basura y la bollería industrial y aprovechar para recargar energía a través de los alimentos. Cuando estamos en duelo podemos descuidar estos aspectos, y es vital para poder avanzar y recuperarse de la caída. Después de las copiosas cenas día tras día, tu cuerpo te lo agradecerá, y tu mente también.
  7. OJO CON EL ALCOHOL. Tomar un par de copas de vino por placer está bien, pero cuidado con tomarlo como forma de evadirse. El alcohol y las drogas no van a hacer que te sientas mejor, sólo enmascararán tus emociones y puede convertirse en una adicción. El duelo hay que pasarlo, ya lo sabemos, y mejor no ponernos más piedras en el camino.
  8. UN VIAJE, ¿SI O NO? He leído acerca de esto, y la mayoría de los artículos relacionados no recomiendan irse de viaje en Navidad cuando estas en duelo. ¿Porqué? Por lo que hablábamos antes de taparse la cabeza con una manta. Es cierto que marchándote sólo pospones lo que algún año llegará, y que cuanto antes, mejor. O no. De hecho, una de las recomendaciones cuando una familia pierde un bebé es que si puede, marche unos días lejos de las frases hechas y los “tienes que”. En mi opinión personal, creo que es una buena idea si te apetece. Tengo una amiga, una muy buena amiga de toda la vida, cuyo primer hijo falleció a principios de diciembre hace un par de años. Me contaba que esa Navidad lo último que le apetecía era escuchar “eres muy joven”, “ya tendrás más”, etc. Ella sabía que era lo que se iba a encontrar, así que cogieron sus ahorros y se marcharon a Disneyland París en Navidad, a cumplir su sueño. Y hoy lo recuerda como un viaje precioso y cargado de un gran significado emocional hacia su bebé. Así que si, a mi me parece una buena herramienta siempre que te lo puedas permitir. La familia seguramente no esté de acuerdo porque quieren estar contigo en estas fechas, pero seguro que lo entenderán.
  9. CONSTRUIR OTRA NAVIDAD. Nuevas ideas, nuevas celebraciones. Las tradiciones no tienen porque ser siempre iguales. De hecho NADA volverá a ser igual, tú tampoco serás la misma persona nunca más. Así que, ¿porqué no inventarse otra Navidad? En vez de cenar en casa, quizá te sientas más a gusto celebrándolo en un restaurante sin preocuparte de nada; quizá la comida de san Esteban no sea tan importante y puedes saltártela, o celebrarla con amigos (esa es nuestra opción); o para Año Nuevo planificar una pequeña excursión. Es cuestión de darle vueltas y pensar en algo que realmente te apetezca hacer para que estas fiestas sean más llevaderas.
  10. NO HAGAS NADA QUE NO QUIERAS HACER. Sobretodo y como con todo en la vida. Respétate. Si no te apetece hacer nada, no hagas nada. Ir a sitios que no quieres ir y estar con gente con la que no te apetece estar es un sobreesfuerzo brutal y realmente opino que no es necesario.  Sé que muchos se echarán las manos a la cabeza pero lo repito: no es necesario. Sobretodo en las primeras navidades, es agotador estar de un lado para otro aparentando alegría e ilusión, y lo sé bien. No fuerces la máquina, no hagas nada que no sientas. Los que te quieren, han de entenderlo y si no, lo entenderán con el tiempo. Lo más importante eres tú, el resto son sólo unos días más en el calendario.

El primer año sin nuestro bebé nos enfrentamos a un sinfín de primeras veces: las primeras navidades, nuestro primer cumpleaños sin él/ella, su primer cumple… Todos estos “hitos” duelen a rabiar, pero hay que pasar por ellos y seguir hacia adelante, que es el único camino posible. Nuestros hijos son parte de nosotros, y siempre estan y estaran presentes en todo lo que hagamos, de una manera o de otra. Y también en Navidad.

Para mí por ejemplo se ha vuelto muy importante el hecho de ver pasar la cabalgata de Reyes. Ahora que tengo a Gary conmigo, es algo que no podría perderme por nada en el mundo. Y no sólo por Gary, sino porque sé que su hermano no se perdería ni una si estuviera aquí. Y porque los ojos de mi chiquituelo ya brillan de ilusión por los dos.

 

Estas son mis propuestas pero estoy segura de que encontrarás otras muchas formas de afrontar estos días en familia. Puedes compartir tus ideas conmigo en los comentarios 😉

Deseo de todo corazón que encuentres la manera de vivir estas fechas en paz y con la mayor serenidad posible. Un abrazo al alma y…

…Feliz Navidad

 

 

 

Un comentario sobre “Afrontar la Navidad en duelo

  1. Como siempre espectacular y súper acertada. Gracias, porque leyéndote me he dado cuenta de que “hago muchas cosas bien” estas Navidades (las segundas sin Biel). El 24 y 31 pasan a ser para los amigos, el 25 para mi y el 26 para la familia. Ayer me escapé a la montaña a respirar aire renovado y hice mi tradición d llevarle un elemento decorativo del árbol a mi niño. Te quiero preciosa! Gracias por tanto!!!

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