Quién soy

 

 

 

Aunque en este blog dejo “el alma al aire” como diria uno de los grandes, es cierto que casi nunca soy la protagonista. Hace poco me aconsejaron que debía presentarme, y creo que es cierto. Aunque la mayoría de los que leéis El pijama de Gary me conocéis porque sois familia (mis grandes promotores), amigos o conocidos, creo que al resto os debo un pedacito más de mí. Ese pedacito que no habla de hijos que se van ni de hijos que se quedan; ese pedacito que hable de mí y sólo de mi. Pues bien, allá vamos.

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Mi nombre es Sonia Maldonado, tengo 29 años (casi treinta ya). Como ya sabéis, tengo dos hijos.

Crecí en L’Hospitalet de Llobregat, con mis amigos de siempre, algunos de los cuales siguen en mi vida a día de hoy. Fui feliz, no tenía más problemas que un par de amores no correspondidos y la preocupación de tener que aprobar con buenas notas. Eso era todo, lo normal para una adolescente. O lo que debería ser normal.

Con 16 años mis padres tomaron la decisión de mudarnos a Jaén, cerca de mi hermana mayor, así que acabé allí segundo de Bachillerato. Mis padres se separaron aquél mismo año, pero yo continué allí. Aprobé Selectividad y me admitieron en la Universidad de Granada, donde empecé a estudiar Magisterio de Educación Especial. Me fascinaba la temática aunque realmente jamás me vi como profesora en una escuela. Quería ir más allá, a algo más profundo. Cuando estaba terminando el segundo curso (con buenísimas notas, por cierto), me enamoré de Raúl. Si, mi Raúl. El amor unido a que mi estado de salud empeoraba por días, me hicieron tomar la decisión de volver a casa, a Barcelona, con mi madre.

No retomé la carrera. Descubrí que el plan de estudios era muy distinto aquí, y que mientras en Granada solamente me quedaban 5 asignaturas, al convalidarlas aquí se convertían en 14. Me desmotivé, dejó de interesarme, aunque ya os digo que no era realmente mi vocación. Y además, me faltaba algo esencial para poder estudiar hoy en día: dinero. Trabajar 40 horas semanales por 600 euros y asistir a clase me parecía una auténtica odisea, y de verdad que aplaudo a los estudiantes que lo logran.

Después, bueno pues todo lo que ya sabéis: operaciones uterinas, Jael, Gary… Y fue entonces, con el nacimiento de Gary y nuestra asistencia a diferentes grupos postparto y de crianza; con el conocimiento de la figura de la doula y su papel en los partos, en las pérdidas; con toda la transformación que la maternidad te regala… fue ahí donde empecé a encontrar mi camino. Asistí a la formación de acompañamiento al duelo de Cor a Cor, empecé mi formación de Doula en Mare Meva y encontré mi vocación. Ahora sí. Así que a día de hoy, sigo con ello. Formándome en porteo ergonómico y como Asesora de Lactancia, y pensando en todo lo nuevo que podría aprender, que es mucho.

Hasta aquí un pequeño resumen de mi vida y mi aprendizaje, pero no os he contado quién soy.

Soy…soy muchas cosas. Soy mujer, soy madre. Soy cabezota, histérica, impaciente y controladora. Soy llorona, pero a escondidas. Soy fuerte, pero me rompo a menudo. Es sólo que he aprendido a recomponerme, a pegar los trozos que encuentro y a rellenar los huecos de cosas mejores. Aprendo de cada caída, y disfruto de cada vuelo.

Disfruto acompañando, leyendo, creciendo. Escuchando cada historia de nacimientos de hijos y de madres. Disfruto de mis hijos, aprendo de ellos, crezco también con ellos. Y sueño, sueño mucho. Con un mundo mejor, con proyectos increíbles, con oportunidades mejores, con saltos al vacío y sin red. Y trabajo duro para conseguir mis sueños.

Escribo todo lo que lees aquí, y pienso muchas cosas más para escribir. Así que si quieres acompañarme en el viaje, toma asiento y disfruta el camino.

Y como siempre, gracias por haber llegado hasta aquí.

 

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